¿Unas elecciones regionales más? Naturalmente que no. Al igual que las elecciones de Baviera, los comicios en el Estado de Hessen han tomado dimensión federal. El gobierno de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel, los socialdemócratas (SPD) y los conservadores bávaros (CSU) espera ansioso y a la vez incómodo a que se resuelva esta elección. Todos tienen algo en juego. Los sondeos de intención de voto agregan incertidumbre y ponen en duda la continuidad del gobierno regional formado por la CDU y los verdes. El impacto a nivel federal de semejante cambio sería profundo.

Alerta roja

Los socialdemócratas apostaron a que la catástrofe en Baviera se olvide rápidamente. Estos comicios debían colaborar con ello y, de hecho, las encuestas medían un digno segundo puesto. Un premio consuelo que servía al menos para evitar volver a tener que explicar una debacle.

Todo eso se vino abajo hoy con las nuevas mediciones del instituto Forschungsgruppe Wahlen: SPD 20%, Verdes 22%. Las alarmas en la Willy-Brandt-Haus, la central del SPD, se encendieron.

El SPD deberá pensar cómo va a contener el tsunami verde que amenaza con drenarle el caudal electoral. Ya pasó en Bayern, ¿por qué no podría pasar aquí también?

Test de vocación de poder

Los verdes están en la cresta de la ola. Su discurso moviliza al igual que el clima de éxito. Están en su mejor momento al menos desde la catástrofe de Fukushima en 2011. Tal vez sean capaces de organizar una nueva revolución, pero que vaya mucho más allá que la de Baviera. La chances radican en la respuesta a este interrogante: ¿hasta dónde llega la vocación de poder del partido verde? Las actuales encuestas pone en sus manos la chance de desbancar a la CDU y liderar un tripartito con los socialdemócratas y la izquierda (die Linke). Otro escenario posible es una coalición semáforo (verdes, SPD y liberales).

Ambos tripartitos demandan una decisión política importante: darle la espalda a la CDU y arriesgarse a tomar el control de uno de los Estados más ricos de Alemania. El premio nobel Daniel Kahneman ha probado que el rechazo al riesgo está en nuestra naturaleza, ¿será también parte de la naturaleza verde?

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Enemigo íntimo

Para cerrar este panorama preelectoral es preciso mencionar la situación de la CDU. El cómodo liderazgo de marzo pasado se ha transformado en apenas cuatro puntos de diferencia con el segundo. Casi veinte años de gobierno democristiano ininterrumpido en Hessen podrían finalizar a manos del actual compañero de coalición. Es decir, no sólo que la CDU podría perder el gobierno, en caso de que los verdes así lo decidan, sino que podrían hasta perder el primer lugar.

Así como la revolución verde se ha transformado en el karma de los socialdemócratas por su capacidad de quitarle votantes, es muy factible que los ecologistas también se conviertan en la primera preocupación de los democristianos, pero en este caso, por su capacidad para quitarle gobiernos. Especialmente en el sur rico y conservador.

 

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