Imaginen que en su país cambia todo. De golpe, sin grises. Imaginen que toda su esperanza estaba depositada en ese cambio.

Ahora imaginen que treinta años después, todo ha cambiado, excepto el hecho de seguir sintiéndose frustrado. Un ciudadano de segunda clase.

En estos días hemos leído mucho sobre aquel momento histórico en el que el muro de Berlin fue derrumbado. Cuando el Goethe Institut y el DAAD me invitaron a Córdoba, Argentina, a hablar del tema, les propuse enfocarlo desde nuestro tiempo. ¿Cuál es la situación actual? ¿Cuál fue la promesa de aquel cambio y en qué se ha transformado tres décadas más tarde? ¿Qué consecuencias ha tenido y como nos afecta hoy?

La charla salió muy bien y mucha gente se fue a su casa con nuevas ideas para pensar aquella caída del muro. Y no sólo pensando en Alemania, sino también pensando en lo que sucede en su propio país.

Semanas después, más precisamente el día anterior a que se cumplieran los 30 años de aquel día, ofrecí la misma charla. Esta vez en el Goethe Institut de Berlin. El público fue un grupo de periodistas y comunicadores invitados por el Centro Alemán de Información para Latinamérica. Venían de una semana de visitar una veintena de organizaciones, eventos, instalaciones y lugares históricos en torno al tema. Una carga de información potente.

Para mi fue una ventaja. O al menos así lo percibí. Pregunta, comentario, respuesta, crítica, reflexión. No paramos ni un minuto de los 150 que duró la charla. Y hubiésemos seguido bastante tiempo más de no ser por un almuerzo impostergable.

La charla no fue grabada pero horas después, en la estación de tren de Berlin, tuve una entrevista radial que resume bastante bien lo que estuvimos discutiendo. La pueden escuchar aquí: Al este y al oeste de Berlín, 30 años después de la caída del Muro.

Y para quienes se quedaron con ganas de saber al menos algo de la charla (que no fue grabada ni en Córdoba ni en Berlin) les dejo a continuación la presentación que me sirvió de guía:

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