¿Un rival para Merkel? Tres consecuencias de las elecciones en Hamburg

¿Cuáles son las consecuencias políticas de las elecciones regionales de Hamburg celebradas el domingo pasado? ¿Qué podría significar el triunfo de Olaf Scholz (SPD) para su partido? ¿Qué cambia en el escenario político alemán a partir de ahora? Tres reflexiones al respecto:

1- Si bien Scholz (SPD) no repitió la mayoría absoluta de 2011 su resultado es por lejos la mejor performance del Partido Socialdemócrata desde… su triunfo en 2011. Es decir, Scholz no solo gana elecciones, no solo lleva adelante campañas electorales novedosas y efectivas, no solo mantiene una importante imagen positiva, sino que además de todo ello Scholz logra los mejores resultados de su partido. Y con diferencia.

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2- El punto anterior nos lleva naturalmente a observar el rol que ocupa Scholz en el SPD: ¿Dónde lo ubica este triunfo? ¿Puede aspirar a más, es decir, a ser presidente del partido o incluso candidato a canciller en 2017? El domingo por la noche durante la rueda de prensa en la Willy-Brand-Haus un periodista consultó al actual jefe del SPD y Ministro de Economía y Energía Sigmar Gabriel en este sentido. El hecho de que haya dudado y hasta tartamudeado cuando intentaba reaccionar nos exime de transcribir su respuesta. Nos limitaremos a nuestra propia interpretación: Scholz es capaz de cambiar las relaciones de fuerza en el partido socialdemócrata, incluso más que Hannelore Kraft, la también exitosa gobernadora de Nordrhein-Westfalen.

3- Y si aceptamos la premisa de que Scholz es capaz de reacomodar las estructuras de poder en el SPD, ¿por qué no esperar que también logre hacerlo en el escenario político en general? Desde 2005 Angela Merkel (CDU) ha ganado tres elecciones consecutivas. Siempre ha logrado ampliar la ventaja frente a los socialdemócratas. Hace meses que su partido no baja del 40%.

Sin embargo, el poder no es eterno. Algún día no muy lejano, Merkel decidirá retirarse o comenzará a pagar costos políticos por ser durante más de una década la cara del poder ejecutivo. Varios medios de comunicación alemanes aseguran que Scholz es el político alemán que más se parece a Merkel. Resumiendo las columnas de los últimos días: ambos enamoran al centro, es decir saben construir mayorías fuertes, ambos saben comunicar muy bien, ambos son igual de aburridos. Este último punto suena a chiste, pero tiene que ver con un arte que para muchos es el secreto de Merkel: nadie sabe lo que realmente quiere ni cuáles son sus políticas. Ella se limita a decir más o menos lo que opina la mayoría. En este punto, siempre logró diferenciarse de sus contrincantes socialdemócratas, quiénes preferían utilizar la estrategia de discutir contenidos. Si Scholz fuera su retador, y si el reelegido alcalde de Hamburg se mantiene con su línea estratégica comunicacional, esta diferencia dejaría de existir. Y de ser así, el SPD podría empezar a soñar con algún objetivo realizable, como por ejemplo, superar la barrera del 30%.

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