Merkel decidió gobernar hasta 2021

Angela Merkel ha decidido prolongar su mandato como canciller alemana hasta 2021. “¿Cómo? ¿Ya se han celebrado elecciones en Alemania?” se preguntará más de uno.

Lo que ha sucedido es que Merkel ha anunciado su candidatura a una tercera reelección, es decir, a un cuarto período al frente del ejecutivo. Y el hecho de que Merkel anuncie su candidatura es prácticamente un sinónimo de triunfo electoral. En principio porque la líder conservadora nunca ha perdido una elección. Pero en especial porque no existe ningún potencial candidato en condiciones de pelear seriamente una elección con Frau Merkel. Al menos por ahora.

La decisión de la canciller sirve de disparador para abordar varias cuestiones importantes en la política alemana y en los escenarios futuros. Veamos cuatro de ellas:

1- Merkel nunca tuvo (ni tendrá) un rival a su altura.

En caso de ganar y de completar el período, Merkel igualaría el tiempo en el poder de quien fuera su padrino político y canciller alemán durante 16 años Helmut Kohl (1982-1998). Esto desata una vez más el debate sobre el tema de la alternancia y la limitación de los mandatos. Durante sus años como canciller la líder conservadora ha logrado acumular en torno a su figura un apoyo político y social enorme. Es posible afirmar que para la mayoría de los alemanes Merkel es la única persona a la que se le puede confiar el futuro de su país.

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Índice de satisfacción política con Angela Merkel. Fuente: Infratest dimap.

Si bien ha tenido altibajos, la canciller se ha abierto paso con decisión y sin temor a eliminar a sus competidores. Competidores reales o potenciales, dentro o fuera de su partido, compañeros de coalición o líderes regionales emergentes. Merkel nunca tuvo un rival real y esto representa un problema para su partido y para el sistema de partidos de Alemania. ¿Por qué? Porque no hay alternativa real a Merkel y una democracia sin opciones es una democracia que se debilita.

2- Merkel es lo mejor y podría ser lo peor que le pasó a su partido.

La Unión Demócrata-Cristiana (CDU) se ha beneficiado del éxito de Merkel, de hecho desde 2005 han gobernado el país y nunca dejaron de ser el partido político más fuerte en terminos electorales a nivel federal. Esa descripción del impacto del fenómeno Merkel cambia de manera radical cuando se observan los escenarios regionales. En efecto desde que Merkel tomó el poder, la CDU a nivel regional ha tenido muchos más fracasos que éxitos. Ha dejado de participar en gran parte de los gobiernos regionales e incluso ha sufrido derrotas humillantes que se agudizaron tras la llegada de la ultraderecha (AfD).

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Merkel ha impedido sistemáticamente la aparición de liderazgos que pudieran hacerle sombra. Y esto se debe en parte a la estrategia de Merkel de cooptar temas socialdemócratas. El resultado de este accionar fue la articulación de una agenda que ningún otro líder conservador está en condiciones de representar. Ya sea por su ideología, su discurso o los temas de las agendas regionales, los políticos de la CDU en los distintos Länder han quedado siempre a mitad de camino entre ser “merkelianos” o “merkelistas” y representar valores conservadores tradicionales. El resultado: Merkel gana y todos pierden, también los de su partido.

3- Las elecciones alemanas han dejado de ser competitivas.

El único partido en condiciones reales de competir con la CDU ha sido históricamente el partido socialdemócrata (SPD). Ambos han alternado en el ejecutivo desde el fin de la guerra. Ahora bien, la arriba mencionada estrategia de Merkel se ha fagocitado al discurso político del SPD. Es común escuchar que el SPD y la CDU son lo mismo. Y esto impacta mortalmente en las expectativas socialdemócratas ya que la consecuencia directa es el adormecimiento del electorado tradicional socialdemócrata. La gente no va a votar. La confianza entre Genossen se ha roto. Como dice el experto en comunicación política Raúl Gil: “Ya no hay incentivos para votar al SPD”. ¡Y claro que no los hay, Merkel les ha robado la agenda! Al menos eso es lo que acusan los socialdemócratas. La realidad indica que en todo caso el SPD se ha dejado robar. Pero eso es otra cuestión.

4- El cuarto mandato de Merkel: Tiempo de elaborar una alternativa

Sin alternativas dentro ni fuera de su partido, Merkel se encamina hacia el cuarto período. La pregunta obvia pero no menos importante es: ¿Cómo pensar una Alemania sin Merkel? La lógica indica que de mantenerse el status quo hacia 2021 la CDU se debatirá en una interna feroz entre quienes quieren subir, quienes creen merecerlo y quienes tienen chances reales. Por su parte, si el SPD elige el camino correcto, la socialdemocracia debiera haber sido capaz de formar dos o tres líderes que representen una renovación y con ella una recuperación de su agenda, de sus valores y por consiguiente de su electorado. Sin embargo, es muy factible que los socialdemócratas se vuelvan a confundir y sigan sin ver que deben hacer cambios. Cambios dolorosos pero necesarios.

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Satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Comparación entre este y oeste. De izq. a der. “muy satisfecho”, “satisfecho”, “poco satisfecho”, “nada satisfecho”. Fuente: Infratest dimap.

Y en medio de ese cambio de época tendremos a la ultraderecha de AfD que seguirá alimentándose de todos aquellos que se sienten fuera. Aquellos que precisan respuestas y que hace tiempo se sienten abandonados por la política tradicional. Aquellos que seguirán en la búsqueda de una alternativa.

 

Fuente de la imagen de portada: European People’s Party (Angela Merkel) [CC BY 2.0], via Wikimedia Commons.

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