Las consecuencias de la tragedia en Berlin: tres claves.

Los medios de comunicación ya han informado todo lo posible sobre el atentado en Berlin. Y lo seguirán haciendo. Nuestra propuesta apunta a comprender el posible alcance de la tragedia de ayer. Para ello es preciso observar sus consecuencias en tres niveles diferenciados pero interrelacionados:

1- Lo humano. El atentado en la capital ha afectado seriamente la sensación de seguridad de los berlineses en particular y de la población alemana en general. Luego de lo sucedido en Francia, Bélgica y otros países europeos, el terrorismo golpea también en la capital alemana. El miedo domina la escena inicial y dispara el debate sobre la libertad y el peligro de los lugares públicos. ¿Cómo hay que comportarse a partir de ahora? es lo que se preguntan muchos ciudadanos de Berlin.

2- Lo pragmático. El gobierno está obligado a dar una respuesta a la ciudadanía que genere tranquilidad y evidencie que la situación está bajo control. Tanto los ministros como la canciller Angela Merkel tendrán el desafio de mostrar templanza y capacidad para estar al mando durante una crisis de estas características. Es posible que se instauren nuevos standares de seguridad y algún tipo de accionar extraordinario de las fuerzas de inteligencia. ¿Se verán dañadas las libertades individuales en Alemania en pos de la lucha contra el terrorismo? ¿En qué medida se verá afectado el proceso de integración del millón de refugiados que llegó al país en 2015?

3- Lo político. La ultraderecha encabezada por el partido Alternativa para Alemania no ha tardado en manifestar su interés por aprovechar políticamente la tragedia. En efecto, a pocas horas de sucedido el siniestro, distintos líderes de AfD establecieron correspondencia directa entre el atentado y la política de refugiados. Incluso alguno se atrevió a adjudicarle los doce muertos a la canciller Merkel. El discurso político de Alternativa para Alemania encuentra en este hecho una justificación para su argumentario xenófobo. La tan anunciada catástrofe finalmente sucedió y el Islam, definido como enemigo de los valores cristianos según AfD, se termina recibiendo de enemigo del país.

Los líderes de AfD no son tontos. Su manejo de la comunicación es excepcional. La elección del Islam como el mal no es casual. Un estudio del instituto de opinión pública de Infratest dimap indica que tras la llegada de los refugiados el 56% de los alemanes está preocupado por la influencia del Islam en la sociedad. Incluso por encima de otros items como la compentencia en el mercado laboral (28%) y la problemática de la vivienda (49%). La instrumentalización política del miedo no es propiedad exclusiva de AfD. Horst Seehofer, jefe de la Unión Social-Cristiana (CSU), también ha utilizado esta estrategia. Y no es la primera vez que lo hace. Pese a ser aliado histórico del partido de Merkel, Seehofer presiona a la canciller y le exige un cambio de rumbo.

La campaña electoral de la ultraderecha ha comenzado. La de 2017 será posiblemente la campaña más sucia de la historia reciente de Alemania.

Varios medios de comunicación nos han consultado sobre el tema. Aquí pueden acceder a los mismo:

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