El último show de Angela Merkel

La Unión Demócrata Cristiana (CDU) está tranquila. La elección de septiembre está prácticamente definida, más precisamente, ganada. Del “efecto Schulz” no quedan rastros. Se viene la cuarta reelección de Angela Merkel.

La CDU debe agradecer al partido socialdemócrata (SPD) por estar viviendo estos meses tan relajados, algo que a inicios de año se veía muy distinto. Los errores de su rival han devuelto a Merkel la posibilidad de comunicar al electorado su mensaje histórico: “Usted me conoce”. Potente. Una suerte de mensaje à la carte que cada elector puede completar a su gusto: Usted me conoce… conmigo no habrá suba de impuestos, conmigo no habrá gobierno de izquierdas, conmigo no habrá experimentos. La CDU reutiliza la estrategia que le ha dado éxito durante más de una década a nivel federal: dejar que el “efecto Merkel” haga lo suyo.

Sin embargo, no todo es color de rosa para la CDU. Los conservadores tienen un nuevo competidor a su derecha. Algo inédito hasta hace solo cuatro años. Se trata de los ultraderechistas de AfD. En nuestro libro Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania explicamos que la transversalidad del electorado de los ultraderechistas permite el trasvase desde todas las fuerzas políticos. La CDU no es la excepción. AfD aprovecha un frame que está bastante propagado en el votante conservador medio: la CDU se ha socialdemocratizado demasiado. Merkel la ha llevado más allá del centro. Muy a la izquierda aseguran los más indignados. Y con ello, argumentan, se han dejado de lado muchos valores tradicionales.

Los estrategas de la CDU han decidido pelear esta batalla en el flanco derecho. Y muestra de ello es su cartelería. Los temas no varían demasiado respecto a 2013 (seguridad, economía, familia), sin embargo aparece el elemento de la bandera alemana y con él quedan de manifiesto las intenciones de la CDU por dar batalla en el plano de la identidad y el orgullo nacional. La simbología nacional no es algo que los partidos políticos alemanes usualmente empleen en sus campañas. La relación entre su uso y el discurso del nacionalsocialismo es estrecha. Esta convención ha sufrido un progresivo cambio en los últimos años. El mundial de fútbol de 2006 fue el puntapié inicial.

AfD ha sido el primer partido no testimonial que ha aplicado abiertamente los colores patrios en su gráfica. Incluso algunos de sus spot finalizan con los acordes del himno nacional. La CDU ya no quiere que los ultraderechistas monopolizen estos elementos. Y es por ello que decidió romper el tabú de mezclar símbolos nacionales y política con estos afiches:

Estos afiches nos obligan a pensar sobre un escenario no muy lejano. Ya no queda tanto para que Merkel se retire. En 2021 llevará 16 años al frente del ejecutivo. Pareciera haber llegado el momento para que la CDU comence a pensar en la renovación: ¿Quién será el/la sucesor/a de Angela? Tarea de titanes.

Estos carteles nos revelan que los conservadores saben que deben erosionar a tiempo aquel frame de la socialdemocratización. Una CDU sin Merkel será un problema importante. Ahora bien, una CDU sin Merkel y sin posesión de los temas predilectos del conservadurismo puede desembocar en una verdadera catástrofe partidaria. Cada dirigente conservador se empeñará en comunicar que la familia tradicional, la seguridad de los alemanes y una economía estable son los pilares de su partido. Tienen cuatro años para preparar el terreno.

 

Fuente de las imágenes: CDU.

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