La campaña liberal: Una pieza de diseño

El proceso de reframing de los liberales ya lleva aproximadamente dos años. No ha sido una tarea sencilla. El partido Liberal (FDP) estaba literalmente knock-out: Fuera de todos los parlamentos, con una intención de voto por debajo de los cinco puntos y con una reputación miserable. Sus últimos cuatro años de coalición con la CDU de Merkel (2009-2013) los había convertido en los malvados, el partido de las corporaciones.

Christian Lindner inició el cambio con un cambio de look fuerte. En un principio parecía un lavado de cara superficial. Nuevo logo, nuevos colores, nueva tipografía. Sin embargo, en la campaña de Berlin en 2016 algo cambió. Se comenzaron a ver las primeras pinceladas del mencionado reframing: de partido de los ricos a partido de los emprendedores. El público objetivo era más jóven. Apuntaban a los hipster berlineses, quienes a su vez valoraban la interpelación del joven Sebastian Czaja, cabeza de lista del FDP en Berlin. El FDP de la clase media, de los autónomos, de las libertades individuales, estaba de vuelta.

En las elecciones de Nordrhein-Westfalen Lindner terminó de dar el salto y el FDP volvió a la vida. Esa campaña indicó el camino de la campaña federal. Allí ya se podía ver cuál iba a ser el mensaje de los rejuvenecidos liberales alemanes. Su gráfica callejera no deja lugar a dudas:

bundestagswahl-2017-plakat-fdp-1
“A veces un país entero debe zambullirse.”
bundestagswahl-2017-plakat-fdp-2
“La digitalización lo cambia todo. ¿Cuando cambia la política?”
bundestagswahl-2017-plakat-fdp
“Pensemos nuevo. El programa de los demócratas libres.”
bundestagswahl-2017-plakat-fdp-3
“Impaciencia también es una virtud.”

El candidato es el mensaje. Personalización de la campaña a la máxima potencia. Algo que ya habíamos observado en su spot electoral para las regionales de mayo. Lindner es la imagen del nuevo FDP: cool, hipster, moderno, incluso sexy. El cambio es radical, especialmente si lo comparamos con el FDP de hace solo cuatro años cuando obtuvo su peor resultado histórico y quedó fuera del Parlamento federal.

Provocación, innovación, estilo. Cada uno de estos elementos se combinan en una cartelería pensada para un público muy concreto. Podría ser comparada con una pieza de diseño. Algo que no solo tiene una utilidad sino que también intenta generar un diálogo con el votante. La campaña en su totalidad es un guiño para ese grupo selecto de alemanes de clase media, media alta, que se sienten perfectamente identificados con esa simpática arrogancia de Lindner.

El FDP sabe que su objetivo de mínima es volver al 5% y el de máxima los dos dígitos. Después de todo no dejan de ser un partido minoritario. En ese sentido, la campaña de los liberales ha sido un acierto. Que Lindner y el resto estén a la altura es otra historia.

 

Fuente de las imágenes: FDP.

Deja un comentario