Con el clima ya no alcanza

La gráfica del partido verde refuerza nuestra tesis sobre la crisis de identidad que sufre desde la tragedia de Fukushima. Su agenda temática parece querer rescatar su tema fundamental: la ecología. Sin embargo, es justamente este tema el que los condena. En efecto, sus demandas en relación al medio ambiente ya no son factores diferenciadores. La mayoría de ellas son compartidas por el resto de los partidos políticos. Se han transformado en valence issues, es decir, en temas de consenso amplio. Y desde ya que es imposible hacer una campaña exitosa si no tienes nada con qué diferenciarte del resto.

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Este problema se profundiza cuando observamos el resto de la cartelería. Si el cartel fuese rojo en lugar de verde, cualquiera diría que son carteles de la socialdemocracia o incluso que son de die Linke. En otras palabras, en el espectro de la izquierda tampoco poseen temas de posicionamiento relativamente exclusivo.

Y esto nos lleva al interrogante principal que domina toda la campaña verde: ¿Por qué no le hablan al voto burgués conservador? ¿Por qué evitan a ese electorado formado mayormente por familias con buen pasar económico, que residen en los mejores barrios de Alemania, envían a sus hijos a las mejores escuelas y compran comida en los supermercados bio? ¿Por qué se empeñan en desconocer que su mayor éxito en los últimos 30 años se llama Winfried Kretschmann, un gobernador del sur rico cuyo éxito se basa en un discurso conservador con pinceladas verdes de vez en cuando?

El listado de preguntas no es caprichoso ni infundado. La idea de reorientar el discurso verde está presente y un indicador de ello son los candidatos. Tanto Katrin Göring-Eckardt como Cem Özdemir son pragmáticos. Ellos entienden que la política necesita de compromisos y concesiones. Esto les valió la etiqueta de verdes conservadores y la fuerte crítica de los sectores mayoritarios del partido. Es llamativo que pese a todo, estos candidatos se hayan impuesto en la interna. Y aún más sorprendente es que el partido continúe con una estrategia que ya no funciona. Tal vez una campaña enfocada en el lema del cartel de Özdemir sido la opción más inteligente: “Medio ambiente y economía no se excluyen mutuamente.”

Los verdes son un gran signo de interrogación. Algunas encuestas ya los pusieron por debajo del 7% de intención de voto. Será mejor que encuentren respuestas antes de que sea demasiado tarde.

Fuente de las imágenes: Bündnis 90 / die Grünen.

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