Quiebre en el tablero político alemán

La incorporación de los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD) al escenario político alemán ya nos muestra sus primeras consecuencias concretas. Tal como explicamos en nuestro libro, AfD quiebra el tablero alemán y obliga a todos los partidos a repensar su estrategia de negociación post electoral. Los ultraderechistas se estarían llevando alrededor del 10% de los votos. Esto reduce enormemente el margen de maniobra del resto de los partidos. En efecto, según lo que indican las encuestas, hoy solo habría dos posibilidades de formar gobierno: otra gran coalición entre los dos partidos mayoritarios (CDU y SPD) o un tripartito entre los conservadores, los verdes y los liberales (CDU, Grüne y FDP). 

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Si las elecciones federales tuviesen lugar hoy mismo el resultado sería una nueva victoria de la canciller Angela Merkel (CDU), su cuarta consecutiva. Los socialdemócratas obtendrían un resultado que podría calificarse de bueno, si se lo compara con el 20% de intención de voto que ostentaba en diciembre pasado, o de malo, si se lo mide en función de las expectativas que despertó Martin Schulz a inicios de año. AfD sería tercera fuerza, die Linke igualaría su marca de hace cuatro años, los verdes seguirían perdiendo terreno y los liberales (FDP) regresarían al Bundestag luego de la debacle pasada.

Si nos concentramos en las posibles coaliciones a partir de estos hipotéticos resultados veremos que la formación de una mayoría solo sería posible en siete combinaciones. Veamos:

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Cuatro conclusiones:

1- Ménage-à-trois. Con la excepción de una gran coalición, solo se logra mayoría a partir de tripartitos. Aquí visibilizamos entonces el primer gran cambio en el ecosistema político alemán. Cabe destacar que sin la CDU de Merkel no hay gobierno posible. Una alianza de izquierdas es una utopía.

2- No way. Cinco de estas siete coaliciones no son viables bajo ningún aspecto. Y esto se debe a dos razones fundamentales. Primero, nadie está dispuesto a coalicionar con AfD, y segundo, una coalición que contenga a los conservadores de la CDU y a la izquierda de die Linke es sencillamente imposible.

3- Jamaica. Nos quedan entonces solo dos posiblidades. Comencemos con el tripartito conservadores-verdes-liberales, mejor conocido como la Koalition Jamaika. Para empezar la mayoría de este tripartito estaría apenas dos escaños por encima de la oposición. Lo cual puede ser un problema a la hora de resolver cuestiones sensibles. Por otra parte, si bien la cooperación entre conservadores y los otros dos partidos es viable y existen ejemplos de gobiernos negro-amarillo y negro-verde, la relación entre liberales y verdes es más compleja. Solo con echar un vistazo a sus discursos nos topamos con cantidad de diferencias que dejan muchas dudas sobre un acercamiento fructífero. En resumen, una coalición Jamaica no debe ser descartada de plano, pero tiene un nivel de dificultad lo suficientemente alto como para no darle más de un 10% de chances.

4- La reedición de una gran coalición. Sería la cuarta en la historia alemana y por primera vez reelegida. Otra Groko no le saldrá gratis a los partidos mayoritarios. Tanto CDU como SPD van a sufrir el esperable desgaste de ocho años de lo mismo. Y no solo eso, ambos partidos agrandarán un problema que vienen arrastrando desde hace varios años: Una importante porción de los alemanes cree que entre CDU y SPD no hay diferencias, que defienden los mismos intereses y que forman parte de un corporativismo político que algún día debe cambiar. Esto es un elemento que beneficiará con amplio margen a la ultraderecha de AfD. Tal como explicamos en nuestro libro, AfD basa su discurso político de AfD se basa en la construción “del otro”. En el campo de la política, los dirigentes de AfD dicen ser la única alternativa al establishment político y la única opción que defiende los valores conservadores que la CDU abandonó cuando Merkel la socialdemocratizó. Según ellos ninguno de los partidos mayoritarios responde a las demandas de justicia social de la población porque están muy ocupados defendiendo sus propios intereses. En síntesis, una nueva gran coalición favorecerá la legitimación del discurso ultraderechista.

Además de lo mencionado cada uno en particular tendrá que resolver sus propios problemas. La CDU tendrá que lidiar con AfD durante toda la legislatura que se cansará de correrla por derecha. Asimismo se pondrá a prueba la capacidad de Merkel para encaminar una sucesión que seguramente será traumática para los conservadores. Por su parte, el SPD podría perder la impronta de renovación que venía a aportar Schulz y con ella a los +10 puntos de intención de voto. Simpatizantes socialdemócratas que se ilusionaron con un renacer y se desilusionarían con un nuevo pacto con los conservadores.

Imagen de portada: EPP Malta Congress 2017 ; 29 March por European People’s Party (CC BY 2.0), via flickr.

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